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Asia Travel Magazine

El ryokan que los viajeros de Kioto no te cuentan: una machiya del siglo XVIII convertida en hotel con alma
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El ryokan que los viajeros de Kioto no te cuentan: una machiya del siglo XVIII convertida en hotel con alma

Nazuna Kyoto Higashiyama: una machiya del siglo XVIII convertida en hotel boutique con onsen privado, desayuno kaiseki y el barrio más auténtico de Kioto.

| 7 min de lectura

Hay hoteles que se visitan y hoteles que se habitan. El Nazuna Kyoto Higashiyama pertenece a la segunda categoría: una machiya —casa de ciudad japonesa— del siglo XVIII rehabilitada con una delicadeza casi obsesiva en el barrio de Higashiyama, el rincón de Kioto donde el tiempo todavía avanza despacio. Detrás de su puerta de madera centenaria, Japón no se fotografía: se respira.

La mejor época para alojarse en Higashiyama

Kioto tiene cuatro estaciones con carácter propio, pero el Nazuna Kyoto Higashiyama alcanza su expresión más poética en otoño (octubre-noviembre), cuando los arces del barrio se incendian de naranja y rojo, y la luz de media tarde filtra por las celosías de bambú como si el edificio llevara siglos esperando ese ángulo exacto. La segunda ventana ideal es primavera (finales de marzo a principios de abril), con los cerezos de Maruyama Park a menos de diez minutos a pie.

Evita agosto: el calor húmedo es sofocante y los callejones de piedra de Ninenzaka y Sannenzaka se convierten en ríos de turistas antes de las nueve de la mañana. Si viajas en temporada alta de cerezos o momiji (hojas otoñales), reserva con al menos tres meses de antelación: el Nazuna tiene pocas habitaciones y la lista de espera es real.

Los cinco pilares del Nazuna Kyoto Higashiyama

La machiya: arquitectura viva del periodo Edo

El término machiya designa la tipología de vivienda urbana que los comerciantes japoneses desarrollaron durante el periodo Edo (1603-1868): estrechas en fachada, largas en profundidad, con un pasaje central —el tōriniwa— que conecta la calle con el jardín interior. El Nazuna ha preservado la estructura original de madera de hinoki y cedro japonés, incluyendo las vigas que cruzan el techo como costillas de un barco antiguo. La rehabilitación, a cargo de artesanos locales, respetó cada mortaja y cada ensamble sin un solo clavo visible. El resultado no es un museo: es un lugar donde dormir sobre tatami y despertar con el crujido de la madera bajo los pies como parte del ritual matinal.

El onsen privado: agua mineral bajo las estrellas

En el Nazuna cada habitación tiene acceso exclusivo a su propio onsen —baño termal— abastecido con agua traída desde los manantiales de la prefectura de Kyoto. La temperatura ronda los 41 ºC y la bañera, tallada en piedra kurama de granito oscuro, está situada junto a una pequeña terraza de madera con vistas al jardín interior. El protocolo es sencillo: el baño se reserva en franjas de noventa minutos y el personal lo prepara con yuzu fresco en invierno o con hojas de hinoki en verano. No hay música, no hay pantallas: solo el sonido del agua y, si la noche acompaña, el canto de los grillos en el jardín.

El desayuno kaiseki: silencio convertido en gastronomía

El kaiseki es la forma más refinada de la cocina japonesa tradicional: una secuencia de platos pequeños y perfectos que siguen la estación, el ingrediente y una lógica estética tan rigurosa como la de cualquier obra de arte. En el Nazuna, el desayuno kaiseki se sirve en el comedor de madera lacada entre las 07:30 y las 09:00, en un silencio que no incomoda sino que invita. El menú cambia cada mes: en otoño aparecen el tofu de sésamo negro, la sopa de miso con matsutake y el arroz cocido en dashi con kuri (castañas). En primavera, brotes de bambú escaldados y caballa marinada en sal de Kyoto. El té matcha de cierre llega en un cuenco que el equipo selecciona según el perfil del huésped, una atención que parece pequeña y no lo es.

Sannenzaka y Ninenzaka: los callejones de piedra al amanecer

A dos minutos a pie del Nazuna se abre uno de los tramos urbanos mejor conservados de todo Japón: los callejones empedrados de Sannenzaka y Ninenzaka, flanqueados por casas de madera con tejas curvas y tiendas de artesanía que abren sus puertas antes de que la multitud llegue. A las 06:30 estos callejones pertenecen todavía a los tenderos que sacan sus cestos de bambú, a los gatos que cruzan los adoquines y a la niebla matinal que asciende desde el río Kamo. Esa hora —y solo esa hora— permite ver Higashiyama como era antes de convertirse en escenario fotográfico. La arquitectura machiya de las tiendas usa los mismos principios que el hotel: fachada estrecha, profundidad generosa, madera patinada por el tiempo.

El templo Kodaiji: jardín zen y linterna de luz dorada

Fundado en 1606 por Nene, la viuda del señor de la guerra Toyotomi Hideyoshi, el Kodaiji es el templo más íntimo y mejor mantenido del barrio de Higashiyama, a siete minutos a pie del Nazuna. Su jardín de piedra y musgo fue diseñado por el maestro del té Sen no Rikyū, y la combinación de karesansui (jardín seco) y estanque reflectante produce una serenidad que no depende de la estación. En otoño, el Kodaiji organiza illuminaciones nocturnas que proyectan los arces sobre el estanque hasta las 22:00; en primavera, los cerezos del recinto florecen en solitario, sin la avalancha de otros parques. La entrada al pabellón de bambú —Chikurin— merece los diez minutos extra.

Itinerario recomendado: un día habitando Higashiyama

06:30 — Salida del Nazuna antes del amanecer completo. Los callejones de Sannenzaka todavía pertenecen a la ciudad, no al turismo. Paseo lento de 30 minutos.

07:30 — Regreso al hotel para el desayuno kaiseki. Reserva el turno más temprano al hacer check-in. Duración: 60-75 minutos.

09:15 — Visita al templo Kodaiji antes de que lleguen los autobuses de grupos. Entra por la puerta sur. Dedica 45 minutos al jardín y al pabellón de bambú.

10:30 — Recorrido por las tiendas de artesanía de Ninenzaka: kiyomizu-yaki (cerámica local), wagashi (dulces japoneses de temporada) y papelería washi. Presupuesto libre.

12:00 — Almuerzo en Kasagi-ya, la legendaria cafetería de mitarashi dango (bolitas de arroz en salsa de soja dulce) en el cruce de Sannenzaka, abierta desde 1914. Costo aproximado: 600-800 JPY.

13:30Onsen privado en el Nazuna. Reserva el turno de 90 minutos para la sobremesa: es la hora de menor demanda y la luz del jardín es perfecta.

15:30 — Siesta o lectura en la habitación. La madera cruje, el jardín respira. Este momento no está en ninguna guía y es el mejor del día.

17:30 — Paseo hasta el Maruyama Park (8 min a pie) para ver cómo la tarde dorada cae sobre los estanques. Vuelta antes de las 19:00.

20:00 — Cena libre en Gion, el barrio adyacente. Recomendación sin patrocinio: Gion Karyo, menú kaiseki de cena desde 15.000 JPY por persona.

Presupuesto, transporte y reservas

Alojamiento: El Nazuna Kyoto Higashiyama trabaja con un número muy reducido de habitaciones (entre 6 y 8 según la temporada). La tarifa base ronda los 80.000-120.000 JPY por noche (~530-800 €) para dos personas, incluyendo desayuno kaiseki y acceso al onsen privado. No es un hotel de precio medio: es una decisión de viaje deliberada.

Reservas: Solo a través de la web oficial o por correo directo al hotel. No aparece en Booking.com ni en Expedia. En temporada de cerezos y momiji, la lista de espera puede superar los tres meses. Reserva con tarjeta de crédito; el hotel cobra un porcentaje como garantía.

Transporte hasta el hotel: Desde la estación de Kioto, toma el autobús 206 hasta la parada Higashiyama-Yasui (20 min, 230 JPY). El Nazuna no tiene acceso para coches: el último tramo es a pie por callejones de piedra, por lo que se recomienda equipaje ligero o maleta con ruedas pequeñas.

Presupuesto orientativo del día (por persona):

Lo que hay que saber antes de llegar

Una forma distinta de conocer Kioto

Higashiyama no es el Kioto de las multitudes con palo selfie frente al torii naranja de Fushimi Inari. Es el Kioto de quienes prefieren escuchar la madera antes de disparar la cámara. El Nazuna Kyoto Higashiyama no es perfecto —su precio excluye a muchos viajeros y sus habitaciones se agotan antes de que puedas pensarlo dos veces—, pero su propuesta es nítida: alojarse en una pieza de historia viva, desayunar en silencio, bañarse en agua mineral y salir a un barrio que todavía no ha olvidado cómo ser él mismo.

Si este viaje es una posibilidad real para ti, empieza por la reserva: todo lo demás —el templo, los callejones, el dango de Kasagi-ya— seguirá ahí esperándote.

🏨 Dónde alojarse

M’s Hotel Sanjo WakokuM’s Hotel Sanjo Wakoku⭐ 3.0 · 8.2/10 (2,848) · €60 /noche Travelodge Kyoto Shijo-KawaramachiTravelodge Kyoto Shijo-Kawaramachi⭐ 3.0 · 8.8/10 (4,826) · €91 /noche Hotel Gracery Kyoto SanjoHotel Gracery Kyoto Sanjo⭐ 4.0 · 9.0/10 (9,942) · €124 /noche

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