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Hanói con lupa: el hotel boutique del Barrio Antiguo donde duermo entre patios y faroles
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Hanói con lupa: el hotel boutique del Barrio Antiguo donde duermo entre patios y faroles

El Rak Ko Jae en Bukchon: duerme en un hanok de 200 años en pleno Seúl. Suelos ondol, desayuno hansik y vistas a tejados históricos.

| 1 min de lectura

Detrás de esta puerta hay doscientos años de historia

Bukchon no es un barrio que se entienda desde la calle. Hay que detenerse, levantar la vista y dejar que los tejados de teja gris cuenten su propia versión de Seúl: la que existía antes de las pantallas LED y los rascacielos de cristal. Aquí, encajado entre callejuelas empedradas, el Rak Ko Jae es uno de esos hoteles con alma que cuesta creer que existan en una metrópolis de diez millones de personas.

Un hanok que se hospeda, no que se visita

El Rak Ko Jae es un conjunto de hanoks restaurados con mimo: vigas de madera lacada, puertas de papel hanji que filtran la luz de la mañana con una delicadeza casi imposible y suelos ondol que calientan desde abajo en los meses fríos. Las habitaciones no tienen la lógica occidental de cama y mesita; aquí se duerme sobre colchonetas enrolladas al amanecer, y ese gesto cotidiano cambia por completo la relación con el espacio.

El precio orientativo ronda los 180-280 € la noche según temporada, una inversión razonable para lo que ofrece: silencio, autenticidad y una dirección en Bukchon Ro que pocos conocen.

El ritual del desayuno y el resto del día

El desayuno coreano tradicional —hansik— llega puntual con banchan variados, sopa de miso suave y arroz blanco. No hay carta, no hay elección: llega lo que toca, y siempre es suficiente. Después, el barrio invita a callejear sin mapa por las ocho curvas de Bukchon, cruzar el umbral del Museo de las Artes del Folclore de Seúl o bajar hasta Insadong para perderse entre galerías y tiendas de cerámica.

Al atardecer, los tejados se tiñen de un ocre cálido que ningún filtro fotográfico consigue imitar del todo.

Por qué merece más atención que cualquier hotel de diseño

Hay decenas de hoteles de diseño en Gangnam con lobbies espectaculares y spas de última generación. El Rak Ko Jae no compite con ellos: compite con la experiencia de despertar en otro siglo. Los anfitriones cuidan cada detalle con una discreción que habla mejor de ellos que cualquier reseña. Y la vista desde el patio interior —tejados superpuestos, una esquina del Palacio Gyeongbokgung al fondo— es de esas que hacen que uno se pregunte cómo es posible que este rincón no salga en todas las guías.

Merece la pena, y aquí tienes por qué.